Actuación
Los aspectos a calificar en la labor del actor, se dividen
en dos grandes rubros: interpretación verbal, expresión corporal. Además de
otros aspectos técnicos que en su conjunto forman parte del trabajo del actor.
INTERPRETACIÓN VERBAL
“La esencia del espectáculo teatral es la representación
de una acción ante un grupo de espectadores. La persona que lleva a cabo esa
representación, recibe el nombre de ACTOR. (…) El actor transmite ese mensaje
utilizando:
1.- SU VOZ.
2.- SU CUERPO.
Para que la voz sea un instrumento dúctil, capaz de
trasmitir con máxima eficacia las ideas y sentimientos contenidos en el texto,
es necesario que sea:
A.- Suficiente, en su alcance y resistencia;
B.- Clara en su pronunciación; y
C.- Expresiva en sus entonaciones, intensidades, ritmos y
timbres.”
Cristian Caballero
Volumen
Si existe un aspecto claramente calificable de la
interpretación verbal es el volumen. Porque al actor se le escucha o no se le
escucha, así de sencillo. A diferencia de otros medios como el cine y la
televisión, el Teatro es un medio vivo, que por tradición no utiliza aparatos
electrónicos (micrófonos, amplificadores) para que la voz del actor sea
escuchada.
El volumen del actor debe ser suficiente para que todos y
cada uno de los espectadores le escuchen. Si un actor tiene un volumen
deficiente, simple y sencillamente, el público pierde la mitad del mensaje que
el actor pudiera transmitir. Todo trabajo verbal del actor está sustentado en
un buen volumen.
El volumen de la voz debe ser:
“Suficiente, en cuanto alcance y resistencia. Para ello
es indispensable dominar la respiración, base fundamental de toda buena
fonación”.
Cristian Caballero
“La base para adquirir una buena voz consiste en una
eficaz respiración que facilite la mayor cantidad de aire con el menor esfuerzo
posible, en una inhalación rápida y silenciosa, una regulación efectiva del
aire empleado al exhalar y, finalmente, un mínimo de interferencia con el
mecanismo que producen los tonos en la garganta.”
Fernando Wagner
Se establece entonces que la base de un volumen suficiente
se encuentra en una correcta respiración, que lleve la mayor cantidad de aire a
los pulmones. La mayoría de las escuelas de actuación enseñan la respiración
diafragmática como una buena técnica de respiración.
“La respiración costo-abdominal (abdominal o diafragmática)
moviliza el epigastrio (la parte más baja del tórax y la más alta del abdomen),
que es la zona donde radica el mayor control voluntario de la respiración. En
este tipo de respiración, el diafragma realiza su máximo descenso empujando las
vísceras abdominales hacia abajo y hacia delante, con lo cual se aprecia un
aumento de volumen del abdomen y del diámetro torácico que se completa con
movimientos costales, por lo que se provoca la máxima dilatación de los
pulmones y la máxima VC (hasta del 60 %).“
Josep Gustems Carnicer
Una vez que se tiene una buena cantidad de aire, para
hacerlo pasar por el aparato fonador (cuerdas vocales), es necesario amplificar
el sonido haciendo uso del aparato resonador.
“Producido el sonido en la laringe, todas las cavidades
del aparato resonador entran en juego: el aire contenido en ellas modifica su
vibración, en cuanto a la forma de ella, de acuerdo con el volumen y
proporciones de esas cavidades”.
Cristian Caballero
Para concluir: un buen volumen en el trabajo del actor es
producto del correcto manejo de las técnicas de respiración, fonación y
resonancia.
Dicción
No sólo es necesario que la voz tenga el volumen suficiente
para que se escuche, debe ser lo suficientemente clara para que se entienda. El
actor debe tener una buena dicción y eso es perfectamente cuantificable.
La base de una buena dicción es la correcta impostación de
la voz y la adecuada pronunciación de vocales y consonantes, su adecuada
articulación.
Es importante conocer cómo se producen cada uno de los
sonidos que forman el idioma y cómo los diferentes órganos del aparato fonador
funcionan al producirlos. Independientemente de las variaciones locales de
articulación que existen a lo largo de la república mexicana.
“Cuando pronunciamos un sonido se produce en nuestro
organismo una serie encadenada de movimientos, debidos principalmente a tres
grupos de órganos distintos: los órganos de la respiración, los de la fonación
y los de la articulación. (…)El aire espirado sale desde la laringe, por la
faringe, a la boca. El campo total de la articulación lo constituyen la cavidad
bucal, la cavidad faríngea y la cavidad nasal. Los movimientos de los labios,
de la mandíbula inferior, de las mejillas, de la lengua y del velo de paladar
modifican la forma y el espacio de la cavidad bucal (…), haciendo que el aire
produzca a su paso efectos acústicos más o menos diferentes. A la especial
posición adoptada conjuntamente por dichos órganos en el momento de producir un
sonido, se le llama articulación;(…)”
Tomás Navarro Tomás
Vocales y consonantes correctamente articuladas resultan más
claras y, en pocas palabras, la buena dicción permite y facilita la
comunicación entre el actor y el espectador.
Entonación
El español, es un idioma que utiliza los tonos de la voz para
transmitir ideas complementarias a los significados de las palabras. Diferentes
enunciados se entonan (usan tonos) de diferentes formas. Así tenemos pues que
enunciados interrogativos se entonan diferente que los exclamativos,
imperativos, enunciativos o desiderativos.
En español, el tono con el que se pronuncia una palabra o
enunciado cambia su significado. El tono es:
“La altura musical de un sonido se llama tono (…). El
tono depende de la frecuencia de las vibraciones que producen el sonido: a
medida que esta frecuencia aumenta o disminuye, el tono del sonido se eleva o
desciende, respectivamente.”
Tomás Navarro Tomás
Entonces una correcta entonación permite que las ideas sean
comunicadas. Entonando se establece una diferencia de intenciones aunque se use
la misma palabra, por ejemplo:
¡Más!
¿Más?
Más…
La misma palabra, entonada de diferentes formas tiene
diferentes significados. El actor debe conocer la correcta entonación para cada
uno de los diferentes tipos de enunciados y así comunicar mejor las ideas que
pretende transmitir.
“A cada frase, según el sentido especial en que se usa,
le corresponde una determinada forma de entonación, (…) Un marcado descenso de
la voz al fin de un grupo fónico indica el término de una
oración enunciativa; una entonación final ascendente
indica, por el contrario, que la expresión del pensamiento se halla aún
incompleta. La pregunta termina en general con una elevación de la voz; la
contestación acaba con una inflexión descendente.”
Tomás Navarro Tomás
Comprensión del texto
El jurado, luego de evaluar el volumen, la dicción y la
correcta entonación de las palabras del actor, procede a evaluar su comprensión
del texto.
“Lo primero consiste, pues, en aprender a leer de acuerdo
con el sentido de la frase, y tan claramente, que nada de lo dicho se pierda.
Cada frase encierra una imagen que le da su sentido. Esta imagen puede ser
representada por una sola palabra o por un conjunto de palabras, que llamaremos
«palabra o palabras-guía».”
Fernando Wagner
Es regla general en el teatro, que si un actor no comprende
del todo el texto que está interpretando, es imposible que transmita su
significado al espectador. Una de las formas en las que podemos identificar la
buena comprensión el texto es con las palabras-guía, o palabras-pivote. Son
aquellas que el actor realza para transmitir una idea o una imagen en
particular.
Un actor que comprende su texto es capaz de realzar las
palabras que necesita para transmitir mejor las ideas contenidas en dicho
texto.
Un actor, en cambio, que no comprende su texto, lo enuncia
“de cualquier manera”, sin una intención en particular. Resultando a veces que
suene absurdo o sin sentido, porque está dicho pero no entendido.
Esto no sólo se aplica al modelo de teatro tradicional que
usa como base un texto dramático, es particularmente importante en diversas
manifestaciones modernas del teatro como la narraturgia. Ya sea que se trate de
un texto escrito, o un texto improvisado, o un medio no-tradicional, cualquier
cosa que un actor diga en escena, debe ser suficientemente comprendida para
mejor trasmitirla al público.
Aspectos paralingüísticos de la voz
Otro aspecto a calificar en la técnica vocal del actor es el
uso de recursos paralingüísticos. El uso de dichos recursos denota un trabajo
más elaborado del actor, que no sólo se contenta con ser eficiente a nivel
básico sino que elabora una interpretación verbal más sofisticada.
Son recursos paralingüísticos, por ejemplo: el uso de
modismos para indicar la edad de un personaje. El uso de acentos y dialectos
para identificar al personaje con un área geográfica en particular. Utilizar a
propósito ritmos y defectos del habla para darle un carácter diferente al
personaje.
Si los recursos paralingüísticos están bien empleados,
ayudan a redondear el mensaje que el actor quiere expresar, entonces la calificación
debe aumentar.
Por el contrario, si su uso entorpece la comunicación y no
aporta nada al trabajo de creación del personaje, la calificación debe
disminuir.
Texto y subtexto
El subtexto, término acuñado por Stanislavsky,
complementario al Subgesto Chejoviano, es la intención detrás de todo lo que el
actor diga en escena. Es una suerte de motivación oculta detrás de las palabras
que se asoma en la forma de decirlas. Dicha intención puede ser incluso opuesta
al significado de las palabras, por ello determina la forma en la que son
dichas por el personaje.
Un subtexto es un proceso mental del actor, es una técnica
interior. Detrás de toda palabra de un personaje hay, en principio, un
pensamiento; esos pensamientos pueden estar de acuerdo o no con el contenido de
las palabras, pero forman parte de las verdaderas motivaciones de un personaje
y por lo tanto afectan la forma en que las palabras son dichas en escena.
“En el momento de la representación, el texto es aportado
por el dramaturgo, y el subtexto por el actor. (…) De no ser así el espectador
no tendría por qué asistir al teatro, bastaría con que leyera la obra en su
casa. (…) Las palabras del actor no son simplemente sonidos, son resultado de
pensamientos e imágenes mentales.”
Constantin Stanislavsky
“Stanislavsky creía que el pensamiento era el factor
primordial del proceso creador. Le obsesionó en la primera etapa de sus
búsquedas, lo que se convino en llamar subtexto, y que luego se concretaría en
la utilización del monólogo interior (…)”
Ricard Salvat
Es señal de un buen trabajo de actuación una compleja
relación entre texto y subtexto; como un juego entre el autor y el intérprete,
donde el intérprete agrega significados a la obra de teatro, enriqueciéndola.
EXPRESIÓN CORPORAL Y COMUNICACIÓN NO-VERBAL
Ya hemos revisado los aspectos técnicos a calificar en el
trabajo de la voz del actor. Revisemos ahora los aspectos que conciernen al
trabajo del cuerpo, que son tan importantes como los aspectos verbales y más
importantes para dramaturgias modernas o estilos no tradicionales.
El trabajo del cuerpo es la otra mitad del trabajo del
actor:
“Las palabras no son ni pueden ser sino signos
aproximados de un pensamiento, de un sentimiento, de una idea; signos cuyo
valor han de completar el movimiento, el gesto, el rostro, la mirada, las
circunstancias del momento (…)”
Denis Diderot
La quinésica
La quinésica es el estudio del significado de los
movimientos. Una de las formas que el cuerpo tiene para expresarse es a través
del movimiento.
“El redescubrimiento del cuerpo en el teatro se puede
situar dentro un fenómeno cultural más amplio conocido como Körperkultur
(cultura del cuerpo) que se desarrolló en Europa a principios de siglo a traves
la gimnástica, el naturismo e higiene. Karl Toepfer, apunta a este fenómeno
como uno de los más importantes en la construcción de cierta identidad moderna:
un cuerpo lleno de vitalidad y fuente de una energía transgresora de los
límites de la racionalidad y convenciones sociales en busca de liberación y
éxtasis.”
Igor de Quadra
Las capacidades del actor para comunicar ideas y emociones a
través de los movimientos de su cuerpo pueden verse afectadas por una mala
técnica corporal: poco tono muscular, falta de energía, ausencia de limpieza en
sus movimientos, o el uso recurrente de lugares comunes y clisés. A veces
puedes ver al actor, simplemente, descansando en escena, con un cuerpo fofo e
inmóvil. En ocasiones es lo contrario, vemos actores que están en constante
movimiento, dispersos, a eso se le llama “bailar” en escena (no confundir con
la danza); no puede captarse ninguna idea de un cuerpo en constante movimiento
desarticulado y sin propósito. El jurado puede calificar una deficiente técnica
corporal.
Meyerhold nos habla de cómo debieran ser los movimientos del
actor en la escena, comparándolos con los movimientos de un obrero:
“En el examinar el trabajo de un obrero experto
reconstruimos sus movimientos y encontramos:a) La ausencia de movimientos
superfluos e improductivos. b) La rítmica. c) El aislamiento del centro de
gravedad del propio cuerpo. d) La resistencia. Los movimientos fundados sobre
esta base se distinguen por su carácter teatral, el trabajo de un experto
obrero siempre recuerda el teatro.”
Vsevolod Meyerhold
Eugenio Barba, al describir el carácter pre-expresivo de las
técnicas del actor encaminadas a una técnica extra-cotidiana del cuerpo, nos
dice que todo actor debe moverse con el cuerpo completo, no sólo con una parte
de él.
“La anatomía de nuestro cuerpo está estructurada de tal
forma que el más pequeño movimiento de una sola de las partes, despierta como
un eco muscular en todo el resto.”
Eugenio Barba
Entonces, podemos decir que, independientemente de los
diferentes tipos de teatro y tradiciones teatrales, el movimiento del actor,
para que sea suficientemente expresivo, debe ser: Amplio, limpio, medido, con
suficiente energía, con buen tono muscular, hecho de manera que todo el cuerpo
participe, rítmico, adecuado a la idea o emoción que pretende comunicar. Todo
ello debe tomarse en cuenta por parte de los jurados al momento de calificar.
La gestual
Parte de la quinésica "el gesto" no solamente se
refiere a la expresión facial, incluye a todo el cuerpo. Un gesto es la unidad
mínima de la comunicación no verbal, cada gesto tiene un significado, seamos
conscientes de dicho significado o lo recibamos de firma inconsciente.
De hecho la comprensión del lenguaje de los gestos es más
inconsciente y subconsciente que consciente.
“El estudio de la expresión (a través de los gestos) es
difícil, a causa de la extrema delicadeza y fugacidad de los movimientos. Sin
embargo es muy fácil distinguir un cambio en una fisonomía, sin que sea dado
explicar en qué consiste ese cambio. Cuando somos testigos de una emoción
profunda, nuestra simpatía es fuertemente excitada (…)”
Charles Darwin
Aunque el material con el que trabaja el gesto es
primordialmente no-consciente, puede establecerse una semiótica del gesto. El
cuerpo se encuentra continuamente mandando mensajes.
“De la misma forma como las palabras llevan consigo una
sustancia semántica, igualmente los gestos, y si hay unas pautas de la lengua,
también las hay de las acciones, y así mismo puede decirse que son lenguajes
paralelos que ora se dan simultáneamente, ora por separado.”
Antoni Turull
“Los movimientos corporales y posiciones resultantes o
alternantes de base psicomuscular, conscientes o inconscientes, somatogénicos o
aprendidos, de percepción visual, auditiva, táctil o cinestésica (individual o
conjuntamente), que, aislados o combinados con las co-estructuras verbales y
paralingüísticas y con los demás sistemas somáticos y objetuales, poseen un
valor comunicativo intencionado o no.”
Fernando Poyatos
El buen uso del gesto como un lenguaje paralelo en la
actuación es un factor a tomarse en cuenta en la labor de los jurados del
certamen.
Proxemia
La proxemia es el estudio de la relación del ser humano con
su espacio y los objetos en él. La proxemia estudia las relaciones (de
proximidad y de alejamiento) entre las personas y los objetos durante la
interacción, las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto
físico. Asimismo, pretende estudiar el significado que se desprende de dichos
comportamientos.
“Proxemia: La ciencia que estudia las relaciones del
hombre con el espacio que le rodea, en el que se comunica con hechos y
señales.”
Edward Hall
La proxemia es una parte de la comunicación no verbal. Cómo
se relaciona el actor con el espacio de representación comunica ideas y
emociones, pero esa relación a su vez define el propio espacio y la manera en
que es percibido por el público.
De tal manera que el actor es capaz de transformar el
espacio simplemente al cambiar la forma en que se relaciona con él, y esta
transformación es percibida por el público.
Patrice Pavis señala que las categorías proxémicas
permitirían observar qué tipo de espacio (fijo o móvil) elige la puesta en
escena, de qué manera ésta codifica espacialmente las distancias entre los
«actantes», los representantes y los objetos, o entre el escenario y la sala.
Más allá de la observación de los espacios reproducidos en escena, la proxemia
podría dar cuenta de la distancia (psicológica/simbólica y no meramente
geométrica) que separa el escenario de la sala, revelar de qué manera la puesta
en escena elige el acercamiento o alejamiento del escenario y la sala, así como
poner al descubierto los fines estéticos e ideológicos que persigue esta
dinámica acercamiento/alejamiento. La proxemia se ocupa, pues, del estudio de
la distancia existente entre personajes y objetos así como de la modificación
de esta distancia.
El cuerpo ficticio
En un nivel básico de actuación, el actor presta al
personaje su cuerpo y su voz para la expresión de las emociones, ideas e
historia del personaje. En este primer nivel, cuerpo, voz y emociones son del
propio actor, prestadas al personaje dentro de la ficción.
A otros niveles, el actor no se contenta en prestar su
cuerpo y voz al personaje, se encarga de crear un cuerpo y una voz diferentes a
suyo, propios del personaje que construye.
El Cuerpo ficticio, es la construcción de un cuerpo
particular de un personaje por parte de un actor. Es definido por Eugenio Barba
de la siguiente forma:
“(…) Cuerpo que concentra todas sus fuerzas en una cierta
zona ficticia, que finge no una determinada ficción sino una especie de
transformación del cuerpo cotidiano a un nivel pre-expresivo (…)”
Eugenio Barba
En la antropología teatral, el cuerpo ficticio es una
construcción extra-cotidiana a nivel pre-expresivo que se rige por 3
principios:
1. El equilibrio precario.
2. La oposición de fuerzas.
3. La omisión o simplificación.
Todo ello para alejar al cuerpo de la cotidianeidad de la
vida real y crear un cuerpo que solo viva dentro de la ficción. En la vida real
el cuerpo obedece a las leyes del menor esfuerzo; las construcciones
extra-cotidianas exigen, por el contrario, el mayor gasto energético, el mayor
esfuerzo.
Cuando un actor se encarga de construir al personaje un
cuerpo propio, esto nos habla que se encuentra en un nivel a tomarse en cuenta
al momento de calificar su técnica.
HABILIDADES FUNDAMENTALES PARA EL TRABAJO DEL ACTOR
Dejando a un lado la Expresión Verbal y Corporal, una serie
de habilidades necesarias para el trabajo del actor deben considerarse al
momento de que un jurado otorgue una calificación.
Memoria
La memoria no sólo se aplica al ámbito del texto. La buena
memorización de un texto es fundamental en las formas tradicionales de Teatro.
Pero la memoria también interviene en el trabajo que realiza el actor al fijar
la partitura de movimientos, gestos e interacciones que tiene que realizar a lo
largo de la obra.
Ya sea para aprender las palabras o los movimientos, la
memoria es susceptible de ser calificada porque al fallar los errores son más
que evidentes.
En cambio una buena memoria es más difícil de calificar,
porque debe observarse la labor en conjunto y sopesar la cantidad de cosas que
el actor tuvo que memorizar y la dificultad que ello implica.
Concentración
Algunos maestros definen la concentración como la capacidad
de estar “Aquí y Ahora”. Esto puede entenderse como la cualidad de los actores
para no distraerse de su labor teatral. Un actor distraído comete errores y los
errores pueden interrumpir por completo el desarrollo de una obra.
Mantener la mente enfocada en las acciones que realiza en
escena facilita la labor del actor y ayuda a sus compañeros de escena. En
cambio un actor distraído es más un estorbo y un obstáculo.
Stanislavsky define la concentración como “escuchar
activamente”, esto implica que un actor concentrado actúa todo el tiempo que
está en escena y está preparado cuando se encuentra fuera de ella. Un mal actor
sólo actúa cuando le toca hablar y el resto del tiempo está desconcentrado.
"Sin embargo, el dominio de sus medios de expresión
exige del actor otra cualidad básica: la concentración. En el momento en que el
actor pierde el dominio de sí mismo pierde también el del público. La
concentración se adquiere sólo por medio de una rigurosa autodisciplina, como
lo demuestran los deportistas, especialmente los boxeadores, que dirigen todas
sus actividades, toda su vida particular, a un solo momento: el de la
pelea."
Fernando Wagner
Imaginación
Imaginación podría definirse como la capacidad de crear
nuevas cosas con los materiales existentes. La imaginación toma elementos
conocidos, los combina y los transforma para crear algo nuevo. En el teatro la
imaginación tiene un lugar muy importante:
“En el teatro uno puede imaginar, por ejemplo, a un actor
vestido con sus ropas normales y saber que es el Papa porque lleva un gorro
blanco de esquiador. Una palabra bastaría para evocar el Vaticano. En el cine
esto sería imposible, se precisaría una explicación concreta de la historia sin
la cual la imagen no tendría sentido, como por ejemplo que la acción se
desarrolla en un manicomio y que el paciente con el gorro blanco tiene
alucinaciones sobre la Iglesia.”
Peter Brook
En el teatro donde público y actor convienen (una convención
teatral) en que una cosa representa otra, este proceso ocurre primero en la
imaginación, tanto del actor como del espectador. Un actor sin imaginación es
incapaz de producir esas imágenes dentro de sí y mucho menos será capaz de
transmitirlas.
Proyección de las emociones
En algunos métodos de actuación las emociones que se
requieren para la representación deben ser reales. Algunos otros prefieren sólo
la forma externa de la emoción. Pero ya sea que se trabaje con emociones
reales, o formales, lo importante es que el espectador las perciba.
Un actor puede sentir muy intensamente una emoción, o creer
que la forma en que la representa es perfecta; pero si el espectador no recibe
esas emociones, es que no las está proyectando adecuadamente.
La proyección siempre es un proceso “hacia afuera”, hacia el
espectador. Ya que el trabajo del actor no está hecho para su propio beneficio
y solaz. El trabajo del actor siempre debe hacerse pensando en el espectador.
Coherencia y sentido de verdad
Algunos tipos de teatro requieren cierta verosimilitud en
sus actuaciones. Hay formas de teatro como el teatro épico, el didáctico, las
vanguardias, el teatro post-dramático, que no requieren de forma indispensable
un “sentido de verdad” en todo lo que ocurre en escena. Aunque esto no quiere decir
que no sean coherentes consigo mismas. En su propio universo se apegan a su
verdad escénica, aunque esa verdad no sea cercana a la realidad simple y llana.
Pero para otro tipo de teatro lo que ocurre en el escenario
debe parecer una verdad (una verdad cercana a la realidad), que sea verosímil
es fundamental. En ese caso el actor siempre debe accionar en escena como si lo
que ocurre fuese verdad, y todo lo que haga debe tener esa apariencia de
verdad. Eso sí, sin transgredir los límites de la ficción. Por ello hablamos de
apariencia de verdad, de similitud con la verdad, pero sin confundir lo que es
ficción con lo que es real.
USO DE OTRAS DISCIPLINAS ARTÍSTICAS
El Teatro tiene la capacidad especial de dialogar con otras
artes e integrarlas en una sola. Sin que por ello se pierda el valor de cada
expresión artística individual. En el teatro puede recurrir a la música, a la
danza, a las artes plásticas, a los medios audiovisuales e integrarlas en un
solo espectáculo.
En algunos casos, dentro del Certamen Naconal, hemos visto
que se hace uso de disciplinas teatrales o escénicas para enriquecer el
espectáculo, como: Pantomima, clown, acrobacia, danza moderna, danza clásica,
bailes populares o regionales, video, música en vivo, títeres, etcétera.
Nuestra recomendación a los maestros que hacen uso de esos
recursos es la siguiente: acérquense a las demás artes con respeto. Si no están
entrenados en la disciplina que pretenden integrar a sus
espectáculos, asesórense. Busquen coreógrafos si van incluir
bailes, busquen quien entrene a sus actores si van a ponerlos a hacer
malabares,clown o a manipular títeres, busquen músicos si pretenden que se haga
música en vivo en su obra.
Si no van a respetar como se debe a las demás disciplinas
artísticas al incluirlas, no lo hagan. Eso va en perjuicio de su propio
trabajo.
A los jurados les recomendamos que evalúen si las danzas,
videos, canciones, acrobacias, pantomimas, etcétera, que son incluidas en la
obra teatral de verdad aportan algo al desarrollo de la historia. Si es que
enriquecen el espectáculo y no se trata solamente un adorno para distraer la
atención y cubrir las deficiencias que la obra pudiera tener.
CÓMO CALIFICAR
Una vez tomados en cuenta todos los puntos anteriores, se
califica del 1 al 20 según la calidad del trabajo de todos los actores en
conjunto.
BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
Caballero, Cristian, Cómo
educar la voz hablada cantada, Ed. Edam
ex.
Wagner, Fernando, Teoría y
técnica teatral, Ed. Mexicanos.
Navarro, Tomás, Manual de
pronunciación española, Ed. Afer Publishing Compaña.
Stanislavsky, Constantina, Un
actor se prepara, Ed. Diana.
Stanislavsky, Constantina, El
manual del actor, Ed. Diana.
Stanislavsky, Constantina, La
construcción del personaje, Ed. Alianza.
Brook, Peter, El espacio vacío,
Ed. Península.
Brook, Peter, Más allá del
espacio vacío, Ed. Alba.
Meyerhold, Vsevolod, Teoría
Teatral, Ed. Fundamentos.
Meyerhold, Vsevolod, El actor
sobre la escena, Ed. Escenológica.
Barba, Eugenio, El arte secreto
del actor, Ed. Escenológica.
Barba, Eugenio, Las islas
flotantes, Ed. Escenológica.
Avicia, Antonio, Teatro para
principiantes, Ed. Árbol.
Monroy, Fidel y Marín, Alejandra,
Voz para la escena, Ed. Escenológica.
Mendoza, Héctor, Actuar o no,
Ed. CONACULTA.
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